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Internacional

Irán adopta postura ofensiva y refuerza su aparato militar mientras se estancan las negociaciones con Estados Unidos

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En un movimiento que redefine el tablero geopolítico de Medio Oriente, Irán ha reorganizado su cúpula militar con el objetivo de adoptar una postura más agresiva en el exterior, al tiempo que las conversaciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto armado permanecen en un punto muerto. La decisión, impulsada por el líder supremo Mojtaba Khamenei, sugiere que Teherán se prepara para un escenario de confrontación prolongada en la región.

El general Mohammad Reza Naqdi, asesor del nuevo comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue el encargado de revelar el cambio de rumbo durante una entrevista con la televisión estatal el martes por la noche. “Siempre que las condiciones sean favorables y se dé la orden, debemos tener la capacidad de llevar a cabo la operación en territorio enemigo”, declaró el militar, quien contrastó esta nueva visión con la doctrina anterior, “basada principalmente en la defensa y la preservación del país”.

Los nombramientos de altos mandos, refrendados por Khamenei, marcan una transición hacia lo que Naqdi definió como una “doctrina ofensiva”, un giro que llega en un momento crítico, cuando el conflicto por el control del estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los mercados energéticos mundiales.

Estancamiento diplomático y versiones encontradas

Mientras Irán reorganiza sus fuerzas, la vía diplomática parece transitar por arenas movedizas. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha oscilado entre amenazas de reanudar ataques y declaraciones optimistas sobre el avance de las negociaciones. El martes por la noche, Trump aseguró tener “control total sobre el estrecho de Ormuz”, una afirmación que Irán ha desafiado en repetidas ocasiones mediante ataques contra buques que transitan por la estratégica vía marítima.

Desde Islamabad, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, señaló a Bloomberg que ambas naciones están “cerca de algún tipo de acuerdo”, aunque sin ofrecer detalles concretos. Horas después, la oficina del ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, confirmó que se entregó un mensaje del primer ministro Shehbaz Sharif y del jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, a los líderes iraníes.

Sin embargo, la realidad sobre el terreno pinta un panorama muy distinto. En junio, las partes acordaron un pacto de paz provisional que incluía un período de negociación de 60 días, cuyo vencimiento se aproxima. Los enfrentamientos intermitentes y las interrupciones del tráfico marítimo han dejado ese acuerdo sin vigencia práctica. El portavoz del Ministerio de Exteriores de Pakistán, Tahir Andrabi, admitió el miércoles que ese plazo podría extenderse, pero no ofreció garantías de un desenlace favorable.

Wendy Sherman, ex subsecretaria de Estado de Estados Unidos, fue contundente en su análisis para Bloomberg TV: “Definitivamente estamos en un punto muerto”. Sherman advirtió que, sin concesiones significativas por parte de Washington —como el levantamiento de sanciones o el desbloqueo de activos iraníes—, resulta difícil mantener abierto el estrecho de manera sostenible. “Creo que la realidad es que, en el futuro previsible, si no para siempre, Irán controlará el estrecho de Ormuz”, sentenció.

Canales paralelos y exigencias iraníes

En paralelo a las conversaciones directas, Irán y Omán han avanzado en negociaciones sobre la reapertura parcial del estrecho para parte del transporte marítimo, según informó Al Jazeera citando a un portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar. Estados Unidos no participa en esas conversaciones, aunque mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes.

Mohsen Rezaee, recién nombrado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, precisó que cualquier acuerdo con Omán permanecerá separado de las conversaciones sobre una reapertura total, según reportó la agencia estatal IRIB. Las condiciones exactas que Teherán podría exigir aún no se han definido públicamente, aunque las exigencias transmitidas a Washington mediante intermediarios incluyen el fin de la guerra por parte de Estados Unidos y el desbloqueo de activos iraníes, declaraciones que el propio Rezaee realizó tras una reunión con el embajador de China en Teherán, Cong Peiwu.

Impacto en los mercados y escalada de hostilidades

La incertidumbre geopolítica ha impulsado al alza los precios del petróleo. El crudo Brent, referencia mundial, cotizó ligeramente por encima de los 89 dólares por barril en Londres el miércoles, extendiendo su avance por sexto día consecutivo. Antes del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo transitaba por el estrecho. Actualmente, el flujo se ha reducido drásticamente, aunque persisten los denominados “tránsitos de enlace”.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló en redes sociales que el promedio de siete días del petróleo que sale por Ormuz ronda los 9 millones de barriles diarios, una cifra superior a varias estimaciones de operadores, aunque muy por debajo de los 20 millones de barriles diarios previos a la guerra.

La escalada militar continuó el martes, cuando un helicóptero de la Armada de Estados Unidos lanzó dos misiles contra un buque de carga con bandera de Panamá que intentaba cruzar el golfo de Omán, según informó el Comando Central estadounidense. La embarcación se dirigía hacia un puerto iraní en violación del bloqueo impuesto por Washington. Imágenes satelitales muestran que, pese a estos ataques, algunos petroleros continúan cruzando la vía marítima con los transpondedores apagados, realizando transferencias de carga fuera de Ormuz.

Un conflicto regional en expansión

La volatilidad no se limita al estrecho de Ormuz. Israel mantiene enfrentamientos activos con Hezbolá en el sur de Líbano y realiza ataques contra integrantes de Hamás en Gaza, mientras los hutíes, respaldados por Irán, continúan sus incursiones contra buques en el mar Rojo desde Yemen. El ataque más reciente ocurrió el martes, y según informó el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, tres ciudadanos pakistaníes se encontraban entre las seis personas que murieron en el incidente contra un buque comercial.