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Basura espacial de SpaceX se estrella contra la Luna y crea un nuevo cráter
La Luna tiene un nuevo cráter en su superficie, y su autor no es un meteorito ni una sonda espacial, sino un cohete de SpaceX que llevaba meses flotando a la deriva en el espacio. Cerca de la medianoche del pasado martes 4 de agosto, la segunda etapa de un Falcon 9 —que en enero transportó dos módulos de alunizaje— impactó contra el satélite natural a una velocidad aproximada de 8 mil 700 kilómetros por hora, según confirmaron fuentes cercanas al sector aeroespacial.
El destello generado por la colisión fue tan tenue que resultó prácticamente indetectable desde la Tierra, a pesar de la violencia del choque. Sin embargo, el suceso no ha pasado inadvertido para la comunidad científica, que ve en este accidente una oportunidad única para estudiar la reacción de la superficie lunar ante objetos artificiales.
Un experimento involuntario
Más allá de la anécdota, el impacto de esta pieza de basura espacial —abandonada desde que cumplió su misión de transporte en enero pasado— permitirá a los investigadores poner a prueba modelos sobre la dispersión de materiales en la superficie lunar y analizar las vibraciones generadas en el interior del satélite. Datos que resultan esenciales para el diseño de futuros módulos de aterrizaje y la eventual construcción de bases permanentes en la Luna.
“Es una oportunidad inesperada”, señalaron expertos, quienes advierten que podrían pasar varios días o incluso semanas antes de que se puedan extraer conclusiones definitivas sobre el impacto y sus consecuencias.
El incidente reaviva además el debate sobre la creciente acumulación de desechos espaciales y los riesgos que representan para las misiones tripuladas y no tripuladas, en un momento en que la actividad en el espacio cercano a la Tierra se ha multiplicado exponencialmente.











