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Canícula en México: desmontando los mitos de la “época más calurosa del año”
Cada año, cuando el calendario marca julio, el término “Canícula” se convierte en trending topic. Las noticias alertan sobre la llegada de la “época más calurosa”, se anuncian fechas exactas de inicio y fin, y se advierte sobre días de calor extremo y sequía total. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?
Mito 1: “Es la época más calurosa del año”
Uno de los mitos más extendidos es que la Canícula representa el periodo de temperaturas más altas:
En México exclusivamente se relaciona con una disminución de lluvias entre julio y agosto. Nada más. Así de fácil y sencillo.
La confusión proviene de Europa, donde el término sí se asocia a olas de calor en países como Francia. Pero en el contexto mexicano, el fenómeno es radicalmente distinto: no se trata de calor extremo, sino de una pausa en las precipitaciones.
Mito 2: “Dura 40 días y tiene fecha exacta”
Otro de los grandes equívocos es la creencia de que la Canícula tiene una duración fija de 40 días y que se puede determinar con precisión cuándo comienza y termina.
No dura 40 días. No se puede dar una fecha de inicio o de fin puntual.
El fenómeno puede extenderse desde junio hasta septiembre, dependiendo de las condiciones atmosféricas de cada año. Quienes anuncian fechas exactas suelen hacerlo “para llamar la atención, para ganar likes o para simplemente tener un revuelo en redes”.
No hay forma de estimarla, ni su duración, ni su inicio, ni su fin.
De hecho, la Canícula no se pronostica: se analiza después, midiendo el comportamiento real de las lluvias. Es un diagnóstico, no una predicción.
Mito 3: “Deja de llover por completo”
¿Por qué, entonces, si supuestamente estamos en Canícula, seguimos viendo lluvias?:
Venimos de un junio muy lluvioso. En los siguientes días vamos a experimentar una disminución en la cantidad de lluvias. No es cero, no es que deje de llover todos los 40 días.
Venimos de un pico, bajamos a un mínimo de lluvias, que vuelve a aumentar al máximo a finales de agosto y septiembre. La Canícula no es una sequía total, sino una reducción en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones.
Verdad 1: Puede no haber Canícula
Contrario a lo que muchos creen, este fenómeno no es obligatorio ni ocurre todos los años:
En 2024 no hubo Canícula porque las lluvias estuvieron presentes desde la segunda quincena de junio, durante julio, durante agosto, septiembre, octubre. Fueron meses bastante lluviosos.
Aunque hubo días sin lluvia, no se registró un período lo suficientemente largo como para considerarlo una Canícula. Si no disminuyen las lluvias, no hay Canícula.
Verdad 2: Impacta la temporada de huracanes
Otro aspecto real del fenómeno es su relación con los ciclones tropicales. Durante la Canícula, un anticiclón se posiciona sobre el territorio mexicano, inhibiendo la formación de nubes y alejando los sistemas generadores de lluvia.
Si se llega a formar un ciclón, normalmente entre estos meses puede estar más distante del país. Estaríamos protegidos de que un ciclón tropical nos impacte, al menos por parte del Pacífico.
Esto no significa que no pueda haber huracanes, pero sí que el escenario atmosférico reduce la probabilidad de que impacten directamente en el Pacífico mexicano.
Conclusión: menos alarma, más ciencia
La Canícula en México, lejos de ser un evento apocalíptico, es simplemente un periodo de disminución de lluvias que varía cada año en duración e intensidad. No es sinónimo de temperaturas récord ni de una sequía absoluta.











