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El escándalo Balogun: expulsión, política y un precedente que estremece al Mundial 2026
Lo que comenzó como una jugada incidental en un partido de fase de grupos se ha convertido en la tormenta perfecta del Mundial 2026. El delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado el 1 de julio por una dura entrada ante Bosnia y Herzegovina, fue habilitado de manera sorpresiva por la FIFA para disputar los octavos de final contra Bélgica, desatando una ola de críticas que involucra a la política, el reglamento y la credibilidad del torneo.
El origen del terremoto se remonta al encuentro entre Estados Unidos y Bosnia, cuando Balogun pisó el tobillo del jugador Tarik Muharemović. El árbitro brasileño Raphael Claus no dudó: tarjeta roja directa. La sanción, en teoría, implicaba la suspensión automática para el siguiente partido. Sin embargo, la FIFA decidió aplicar el artículo 27 de su código disciplinario para suspender la pena de manera condicional, permitiendo que Balogun saltara al césped este lunes.
Horas antes del partido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en conferencia de prensa que había llamado personalmente a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para solicitar una revisión del caso. “Eso no fue una falta. Ni siquiera una infracción. Fueron dos tipos corriendo a toda velocidad que casualmente chocaron”, argumentó Trump, quien también calificó al árbitro como “sospechoso”.
Independencia judicial bajo sospecha
La FIFA salió al paso de las críticas con un comunicado firmado por Infantino, en el que defendió la autonomía de sus órganos judiciales. “Operan de manera autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y deciden los casos con base en las regulaciones aplicables. Su independencia es esencial para la credibilidad e integridad del fútbol”, afirmó el máximo mandatario.
Sin embargo, las explicaciones no calmaron los ánimos. La Real Federación Belga de Fútbol calificó la decisión como “asombrosa” y anunció que impugnaría la elegibilidad del jugador. Aunque el recurso fue rechazado por cuestiones de procedimiento, la federación belga exigió copias de la resolución, el reporte arbitral y la justificación legal del cambio de criterio, asegurando que nunca recibieron una explicación clara.
UEFA: “Incomprensible e injustificable”
El malestar trascendió las fronteras de Bélgica. La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, emitió un comunicado en el que calificó la resolución como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”. Para los europeos, permitir que Balogun juegue después de una roja directa rompe con uno de los principios básicos del reglamento y pone en duda que las mismas reglas se apliquen a todos.
“La FIFA cruzó una línea roja”, señalaron desde la UEFA, recordando que otras selecciones perdieron jugadores por sanciones similares y no recibieron el mismo trato. El caso, advirtieron, abre la puerta a que otras federaciones soliciten revisiones bajo el mismo criterio, lo que podría generar un caos reglamentario en el torneo.
El factor anfitrión y el Premio FIFA de la Paz
La polémica adquirió una dimensión política adicional cuando comenzaron a circular señalamientos sobre un posible trato preferencial hacia Estados Unidos, uno de los países anfitriones del Mundial junto a México y Canadá. Además, en diciembre de 2025, Infantino entregó a Trump el primer Premio FIFA de la Paz, en reconocimiento a sus gestiones para impulsar ceses al fuego y mediar acuerdos internacionales.
Este antecedente alimentó las sospechas en redes sociales, donde usuarios y analistas cuestionaron si la llamada presidencial influyó en la decisión final, a pesar de los desmentidos de la FIFA.
Un debate global sobre la imparcialidad
Más allá del partido entre Estados Unidos y Bélgica, el caso Balogun ha abierto un debate incómodo: ¿realmente todas las selecciones son tratadas con las mismas reglas? ¿Puede una intervención política, por más velada que sea, modificar una decisión disciplinaria?
Para los críticos, el hecho de que la FIFA haya aplicado el artículo 27 para suspender condicionalmente la sanción —en lugar de aplicarla de inmediato— sienta un precedente peligroso. Los defensores de la medida, en cambio, argumentan que el reglamento otorga un margen de interpretación y que en este caso la falta no ameritaba una roja directa.











