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Aguirre asume el fracaso y se despide: “No hay nada que reprochar a los jugadores, la crítica es para mí”
El silbatazo final en el Estadio Azteca no solo selló la eliminación de México ante Inglaterra, sino también la despedida de Javier Aguirre como entrenador de la Selección Nacional. Con la voz entrecortada pero el discurso firme, el Vasco compareció ante los medios para asumir el fracaso con una postura inusual en el fútbol: cargar con toda la culpa y eximir de cualquier responsabilidad a sus jugadores.
En declaraciones a TUDN, el técnico mexicano se mostró apesadumbrado, pero sin rastro de reproche hacia su equipo. “No les puedo reprochar nada. Es fútbol, cometimos un par de errores en los goles que aceptamos; ellos son un gran equipo, hicimos lo que pudimos”, sostuvo al término del encuentro. Para Aguirre, el espíritu del equipo y el ánimo de la afición justifican irse con la frente en alto, pese a la derrota que deja al país sin el sueño del primer Mundial en casa.
El estratega fue claro al diagnosticar la derrota: dos descuidos puntuales ante un rival de élite son imperdonables. “Esto son las grandes ligas y no te puedes equivocar porque te condenan. Tuvimos un par de errores y me da tristeza por la gente, pero mis jugadores pueden estar tranquilos porque hicieron lo que pudieron”, reflexionó.
La lupa de la crítica, inevitable en estos casos, se posó también sobre sus decisiones tácticas. Aguirre reconoció que la apuesta por el ingresó de Memote Martínez en busca de aprovechar la superioridad numérica no dio el resultado esperado. “Fue una apuesta que no salió”, admitió sin excusas, cerrando el tema con un lacónico “felicito a mis jugadores y ya está, no tengo más”.
Pero el momento más emotivo llegó en la conferencia de prensa posterior, cuando Aguirre confirmó lo que muchos ya intuían: su ciclo al frente del Tricolor ha terminado. Con la solemnidad de quien cierra un capítulo histórico, el Vasco asumió toda la responsabilidad del fracaso. “Si hay una crítica tiene que ser al entrenador. Ellos se dejaron la piel en el campo; si hay algo que reprochar es al entrenador, porque él decide quién y cómo, y hoy no pudo ser”, sentenció.
Las palabras de Aguirre tuvieron un destinatario claro: la afición. “Yo me despido de la Selección, me despido del Estadio Azteca; hoy fue mi último partido aquí y me voy con mucho orgullo”, declaró, visiblemente conmovido, dejando claro que el vínculo con el equipo nacional no se rompe por una derrota.
El legado, sin embargo, no se extingue con su salida. Aguirre anticipó que Rafa Márquez, quien toma el relevo al frente del proyecto, encontrará una base sólida sobre la cual trabajar. “Le di un gran abrazo a Rafa Márquez, que continúa con esto… Le vienen cuatro años muy buenos, hay una base sólida”, aseguró, cerrando así su ciclo con un mensaje de continuidad.











