Internacional
El espejo patriótico de Trump se vuelve un pantano: la piscina reflectante de Washington se tiñe de verde y algas tras inversión millonaria
La promesa era ambiciosa: convertir la piscina reflectante del National Mall en un espejo perfecto que devolviera la imagen del Monumento a Washington justo a tiempo para las celebraciones del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos. El encargado de la hazaña, el presidente Donald Trump, no escatimó en bombo ni en recursos: 14.2 millones de dólares, trabajos a contrarreloj y una idea tan sencilla como peculiar: pintar el fondo del estanque de un azul oscuro inspirado en la bandera estadounidense.
Pero la realidad, como suele ocurrir, llegó antes que el desfile. Apenas dos días después de que se declararan concluidas las obras, el agua comenzó a mostrar signos de deterioro. Primero un tono verdoso, luego acumulaciones de algas y, para el fin de semana, el emblemático reflejo patriótico se había convertido en una mezcla entre río de fantasía y pantano de cuento. El momento fue resumido con ironía por el comediante Jimmy Fallon, cuya frase se volvió viral en redes sociales: “Trump quería Avatar y terminó con Shrek”.
Un proyecto que era “la bandera personal” del presidente
El estanque, inaugurado en 1922, ha sido escenario de incontables postales de la capital estadounidense, pero también un dolor de cabeza para administraciones anteriores debido a problemas de filtraciones y la constante aparición de algas. Trump convirtió su renovación en una cruzada personal. Durante semanas, el presidente publicó mensajes en los que aseguraba que gobiernos previos habían gastado cientos de millones sin resolver el problema, y presentó su proyecto como un ejemplo de eficiencia: menos dinero, mejores resultados y, según sus palabras, la primera reparación en dejar el estanque funcionando correctamente desde su inauguración.
“Esto es lo que hace la buena gestión”, llegó a declarar en una de sus intervenciones. La idea de pintar el fondo de azul oscuro no solo buscaba embellecer el reflejo, sino también, según fuentes del proyecto, reducir la proliferación de algas. Sin embargo, el resultado fue todo lo contrario.
Emergencia en el National Mall
El cambio de color no pasó desapercibido para los turistas y residentes que recorren el National Mall. Las fotos del agua verdosa se multiplicaron en redes sociales, acompañadas de memes y comentarios mordaces. Ante el escándalo, el Servicio de Parques Nacionales tuvo que movilizar equipos de limpieza con sistemas de filtrado y tratamientos químicos, incluido peróxido de hidrógeno, para intentar recuperar el tono cristalino que la administración Trump había prometido.
“Es un problema de equilibrio químico. El agua necesita un mantenimiento constante, y la pintura del fondo puede haber alterado el ecosistema del estanque”, explicó un portavoz del organismo, que no quiso ser identificado. Los trabajos de emergencia continúan, aunque el plazo se agota: el 4 de julio está a la vuelta de la esquina.
De la solemnidad al ridículo
La piscina reflectante, que ha sido testigo de discursos históricos, protestas y momentos de duelo nacional, ahora enfrenta uno de los capítulos más absurdos de su historia.











