El legado que deja Taylor Hawkins, el baterista de Foo Fighters

La noticia de la muerte del baterista de Foo Fighter, Taylor Hawkins sacudió por completo a la industria musical, pues de manera inesperada y a unas cuantas horas de presentarse en el festival Estéreo Picnic de Colombia, se informó de la pérdida dejando un profundo vacío para su familia, amigos y todos los que lo conocieron.

Además de Dave Grohl, Taylor fue uno de los integrantes más importantes de la banda. Prácticamente desde que al exintegrante de Nirvana se le ocurrió la idea de formar otra agrupación, él estuvo ahí aportando no solo su enorme talento detrás del bombo, también su espectacular carisma y la pasión que derrochaba cada que se subía a un escenario. Sin embargo, además de su carrera con los Foo Fighters, tuvo un montón de proyectos que demostraron que fue uno de los mejores músicos de su generación.

Taylor Hawkins nació el 17 de febrero de 1972 en Forth Worth, Texas. Desde niño se mudó a California junto a su familia y a partir de esa edad, demostró interés por la música. Luego de estudiar la escuela como todo el mundo, inició y acabó su carrera de conservatorio en percusión clásica, pero su pasión fue más allá pues aprendió a tocar otros instrumentos como la guitarra y piano, aunque la batería siempre fue su fuerte y lo demostró dominando un montón de estilos.

Sin embargo, Hawkins tenía muy claro que su camino era el rock, influenciado por leyendas de la bataca como John Bonham, Stewart Copeland y Roger Taylor. Taylor comenzó desde muy joven en bandas de su ciudad, pero la primera en la que realmente destacó fue una llamada Sylvia, en la que componía y tocaba la batería junto a unos amigos. Pronto le llegarían un montón de ofertas de otros grupos y artista, al destacar por los demás gracias a su enorme calidad y técnica.

La reputación de Taylor Hawkins se elevó por los cielos hasta acabar tocando con Alanis Morissette con la banda Sexual Chocolate. Por si esto no fuera suficiente, acompañó a la cantante en la gira de promoción del disco Jagged Little Pill. Pero luego de esta aventura, emprendió el camino más importante de toda su trayectoria: formar parte de los Foo Fighters. Para 1996, Dave Grohl tuvo problemas con el baterista anterior y contactó a Taylor para preguntarle si podía recomendarle a alguien.

Vaya sorpresa la que se llevó Dave cuando el propio Hawkins se ofreció para ser el baterista de su banda, y sin duda les cayó como anillo al dedo, pues llegó a tiempo para integrarse al tour que iniciarían para presentar The Colour and The Shape. A partir de ese momento, se convirtió en miembro oficial de la agrupación y con ellos, grabó ocho álbumes de estudio –siendo Medicine at Midnight el último–, un montón de EP’s y muchísimos conciertos junto a Grohl y compañía.

Sin embargo, el trabajo de Taylor Hawkins dentro de los Foo Fighters no se limitó a simplemente tocar la batería. Su voz se puede escuchar totalmente en rolas como “Cold Day in the Sun”, “Have a Cigar” (cover de Pink Floyd) y “Life of Illusion”, y por si esto no fuera suficiente, durante las presentaciones en vivo de la agrupación, él hacía coros y además intercambiaba lugares con Dave Grohl para interpretar covers como “Rock & Roll” de Led Zeppelin y “Somebody to Love” de Queen.

La creatividad de Taylor Hawkins no se quedaba con los Foo Fighters, ya que a la par de tocar la batería para esta banda, también tuvo otros proyectos interesantes. Para matar el tiempo libre antes de la grabación del One by One, grabó por su cuenta algunas canciones en el estudio de un amigo. El resultado de todo esto lo conoceríamos después como Taylor Hawkins and the Coattail Riders, un grupo que formó junto a otros músicos como Chris Channey y Gannim.

Para 2010 publicaron su segundo material discográfico titulado Red Light Fever, un álbum donde Taylor mostró sus influencias musicales y por si esto no fuera suficiente, en la grabación participaron Roger Taylor y Brian May de Queen, así como Dave Grohl. No sería hasta 2019 cuando Hawkins estrenaría Get The Money, la tercera placa de este proyecto, una colección de rolas sumamente divertidas donde le rinde tributo al rock. Sin duda, su talento no podía quedarse detrás de la bataca.

Además de este proyecto, Taylor Hawkins también estrenó en 2016 un EP en solitario llamado Kota, el cual es un tanto más introspectivo y nos muestra ese lado personal que hasta aquel momento no le conocíamos. Ahí como datos curiosos, también colaboró tocando la batería para un montón de artistas como Coheed and Cambria, Slash y Ozzy Osbourne, pero también demostró sus dotes actorales interpretando a Iggy Pop en una película sobre el mítico CBGB.

Con información de Sopitas