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Internacional

Irán presume ataque con misiles contra centro de datos de Amazon en Baréin y objetivos en Jordania; EU replica con bombardeos

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La tensión en Oriente Medio escaló a un nuevo nivel este martes, luego de que Irán reivindicara un ataque con misiles de crucero contra el principal centro de datos que la empresa estadounidense Amazon opera en Baréin, así como contra objetivos militares de Estados Unidos en Jordania. La ofensiva, ejecutada por la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, responde —según Teherán— a los bombardeos estadounidenses del pasado domingo contra instalaciones civiles y la planta nuclear en construcción de Darkhovin, ubicada en la provincia suroccidental de Juzestán.

“Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria atacaron con varios misiles de crucero el centro de datos principal de la empresa estadounidense Amazon en Baréin, destruyéndolo por completo”, afirmó el cuerpo de élite iraní en un comunicado difundido por la agencia Tasnim. Hasta el cierre de esta edición, Amazon no había emitido pronunciamiento oficial sobre el alcance de los daños, mientras que fuentes militares estadounidenses en la región mantenían reserva sobre las afectaciones en Jordania.

El pulso por el estrecho de Ormuz y el precio de la gasolina

El ataque se produce en medio de una creciente confrontación diaria entre ambas potencias por el control del estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Ni Washington ni Teherán muestran señales de ceder, lo que evidencia —según analistas— las limitaciones de la estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, de intensificar los bombardeos para doblegar a la República Islámica.

Aunque la Casa Blanca asegura mantener abierta la puerta a la diplomacia, Irán ha reiterado su negativa a aflojar el control sobre el estratégico paso. La escalada militar, además, ha fracturado un alto el fuego provisional alcanzado el mes pasado, ha causado nuevas bajas entre las tropas estadounidenses y ha disparado los precios de la gasolina en Estados Unidos, un golpe sensible para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato.

Trump ha endurecido su retórica y advertido que, en adelante, “cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense”, Teherán “pagará por esa muerte muchas veces”. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, matizó el domingo que Washington sigue abierto a negociar y afirmó que Irán continúa “enviando señales de que quieren hablar”, aunque subrayó: “a lo que estamos respondiendo es a su comportamiento. Y su comportamiento es que están lanzando misiles y drones contra barcos” en el estrecho.

“Estados Unidos siempre se mantiene abierto a una solución diplomática, y lo hemos intentado múltiples veces con Irán, y seguiremos intentándolo. Si esa puerta se abre, estaremos contentos de verla abierta”, declaró Rubio.

“Una lectura errónea de la psique iraní”

Pese a los guiños diplomáticos, observadores externos perciben a la administración estadounidense sin una ruta clara para salir del laberinto bélico. Mona Yacoubian, directora del Programa de Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, calificó la escalada como “una lectura fundamentalmente errónea de la psique iraní y una falta de aprendizaje” de combates previos.

“Creo que está impulsado por un cálculo de cualquiera de las dos partes de que pueden redoblar la escalada militar como una forma de romper el estancamiento y lograr que la otra parte ceda. El peligro, por supuesto, es que cuanto más se intensifique, más difícil será aprovechar cualquier posible apertura para volver a la diplomacia”, explicó Yacoubian.

Alan Eyre, exdiplomático estadounidense con experiencia en negociaciones nucleares con Teherán e investigador del Middle East Institute, fue más allá: “Este gobierno en este momento está desconcertado. Realmente no tiene una estrategia coherente y consistente sobre cómo salir de este atolladero”.

Expertos coinciden en que el poderío militar de Estados Unidos tiene límites para resolver el conflicto mediante ataques aéreos, y advierten que el círculo de represalias recíprocas acerca a ambas naciones a una guerra total, a pesar de los destellos de esperanza para futuras conversaciones.

Por ahora, el estrecho de Ormuz sigue siendo el termómetro de una confrontación que no muestra señales de enfriamiento.