Internacional
Muere Alan Greenspan, el legendario ex presidente de la Reserva Federal que marcó una era en la economía global
Alan Greenspan, quien durante 18 años presidió la Reserva Federal de Estados Unidos y se convirtió en una de las figuras más influyentes de las finanzas mundiales, falleció este lunes a los 100 años en su hogar en la capital estadounidense, según confirmó su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal jefe de NBC News en Washington. La causa del deceso fueron complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson.
Greenspan, conocido por su lenguaje críptico y sus característicos anteojos, fue durante su mandato (1987-2006) considerado el artífice de la expansión económica más prolongada y estable de la historia reciente de Estados Unidos. Sin embargo, su prestigio quedó empañado cuando, menos de dos años después de su jubilación, estalló la crisis financiera de 2008, un colapso que muchos analistas atribuyeron en parte a sus políticas de desregulación y su pasividad frente a las burbujas especulativas.
El auge de una era dorada
Los años de Greenspan al frente de la Fed coincidieron con un periodo de crecimiento sostenido, baja inflación y tasas de desempleo que alcanzaron mínimos no vistos desde 1969. Bajo su tutela, el índice S&P 500 casi se cuadruplicó y la economía estadounidense creció a un ritmo promedio anual del 3.5 por ciento.
Roger Ferguson, quien fue vicepresidente de la Reserva Federal entre 1999 y 2006, lo describió como “uno de los grandes banqueros centrales de la segunda mitad del siglo XX”. Ferguson destacó que Greenspan “fue de los primeros en reconocer el impacto de la tecnología en el aumento de la productividad, lo que permitió que la economía creciera más rápido de lo previsto sin generar inflación”.
En un comunicado emitido este lunes, la propia Reserva Federal rindió homenaje a su legado: “El legado del presidente Greenspan perdura en aquellos a quienes asesoró directamente, en los economistas y funcionarios públicos a quienes inspiró, y en los marcos y prácticas que ayudó a configurar”.
La “euforia irracional” y la burbuja puntocom
Uno de los momentos que sellaron su leyenda ocurrió en un discurso de 1996, cuando Greenspan preguntó retóricamente: “¿Cómo sabemos cuándo la euforia irracional ha disparado indebidamente el valor de los activos?” La frase, captada por los inversores, provocó una caída temporal de las bolsas antes de que éstas continuaran su ascenso imparable. La expresión “euforia irracional” quedaría grabada en el lenguaje popular cuando, años después, las acciones tecnológicas se desplomaron.
Durante su gestión, los inversores confiaron ciegamente en que Greenspan utilizaría las herramientas a su alcance para sostener los mercados en tiempos de caída. Esta noción, conocida como la “opción de venta de Greenspan”, fue criticada por fomentar un riesgo moral que incentivaba comportamientos especulativos al hacer que las apuestas arriesgadas parecieran más seguras de lo que realmente eran.
Las sombras de la crisis
A pesar de su reputación como oráculo económico, los últimos años de su mandato estuvieron marcados por señales de advertencia que no fueron atendidas. Las transcripciones de las reuniones de política monetaria de 2005 muestran que el personal de la Fed ya identificaba una burbuja inmobiliaria, pero Greenspan minimizó el riesgo al afirmar que “cualquier burbuja que exista se está conteniendo”.
Tras el estallido de la crisis hipotecaria y la quiebra de Lehman Brothers en 2008, Greenspan se vio obligado a defender su legado. Ante una comisión del Congreso, admitió: “Quienes, incluyéndome a mí, hemos confiado en el interés propio de las entidades crediticias para proteger el patrimonio de los accionistas, estamos conmocionados e incrédulos”. Y añadió una autocrítica medida: “Tenía razón el 70% de las veces, pero me equivoqué el 30%”.
La Comisión de Investigación de la Crisis Financiera fue más contundente en su informe final, señalando que “más de 30 años de desregulación y de dependencia de la autorregulación, promovidos por Greenspan y otros, eliminaron salvaguardias clave que podrían haber ayudado a evitar la catástrofe”.
Greenspan, cuyo segundo mandato como presidente de la Fed solo fue superado en duración por el de William McChesney Martin Jr., deja un legado contradictorio: el del banquero central que guió a Estados Unidos hacia una de sus épocas más prósperas, pero también el de quien, con su fe inquebrantable en los mercados, sembró las semillas de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión.











