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Silbidos y críticas: Infantino cosecha enemigos mientras piden su renuncia

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El Mundial 2026 no solo dejó un campeón y una final vibrante, sino también un saldo de desgaste para el hombre que hoy encabeza el fútbol mundial. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, llegó a la ceremonia de premiación del MetLife Stadium acompañado del presidente estadounidense Donald Trump y, en lugar de aplausos, se encontró con una ovación invertida: los abucheos retumbaron en el graderío, reflejo de un descontento que ya no se oculta.

El malestar no es nuevo. Durante el torneo, Infantino había sido esquivado por la propia organización: en varios estadios se evitó proyectar su imagen en las pantallas gigantes para no generar rechazo entre los aficionados. Las “reformas” implementadas en la justa —entre ellas las pausas obligatorias de hidratación, el controvertido perdón de la tarjeta roja a Folarin Balogun por petición de Trump y el show de medio tiempo en la final— encendieron la mecha de un sector cada vez más crítico, especialmente desde Europa.

La UEFA aprieta, Tebas dispara

La voz más autorizada en esta ofensiva es la de Javier Tebas, presidente de La Liga de España, quien en una entrevista reciente pidió abiertamente la renuncia de Infantino. Pero el dirigente español fue más allá: aseguró que, aunque debería dimitir, el actual mandatario “cuenta con el apoyo del sistema” y que no hay oposición real porque “nadie quiere presentarse para perder”.

“Este es el sistema, y es un sistema que está enfermo de raíz”, sentenció Tebas, quien también cuestionó el proyecto de expansión del Mundial a 64 selecciones, una idea que Infantino ha impulsado con el respaldo de confederaciones como Conmebol.

El negocio por encima del deporte

Tebas fue contundente al referirse a la lógica detrás de estas decisiones: “Aumentar el número de selecciones nacionales no tiene sentido. La industria del fútbol no se limita al Mundial, que es el evento más importante, pero no todo puede girar en torno al Mundial. Son las competiciones nacionales las que sustentan este deporte. Están destruyendo la industria del fútbol”.

Y añadió una crítica hacia quienes callan: “En estos días he oído a mucha gente en contra de Infantino, que no está de acuerdo con lo que hace. Lo dicen, pero luego no hacen nada. No sé si es peor el silencio o la complicidad, porque quienes callan son perfectamente conscientes del daño que sufre el fútbol”.

Reelección asegurada, pese al ruido

Pese al creciente descontento, la reelección de Infantino en marzo de 2027 parece un trámite. El próximo Mundial se disputará en tres continentes —América del Sur, África y Europa— y el apoyo de al menos dos de estas confederaciones le garantiza un colchón de votos sólido. Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, ya celebró la posible expansión a 64 equipos, lo que confirma el respaldo desde Sudamérica.

El problema, según Tebas, es que “si la lógica se impusiera, Infantino no sería reelecto, pero el interés tiene pies”. Y en el fútbol actual, el interés parece estar más cerca de las audiencias globales y los espectáculos de medio tiempo que de las canchas y los clubes que, día a día, sostienen el deporte más popular del planeta.