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200 kilos de explosivos, el saldo del coche bomba en Zacatecas
La tarde del 31 de agosto, el municipio de Ojocaliente, Zacatecas, fue escenario de un ataque que por su magnitud remeció los cimientos de la seguridad en la región. Lo que parecía un vehículo estacionado frente a la Comandancia de Seguridad Pública se convirtió en una bomba de alto poder destructivo, cuyo estallido no solo causó heridos y daños materiales, sino que puso al descubierto la crudeza de la guerra entre los dos cárteles más poderosos del país.
En conferencia de prensa desde el propio estado, Omar García Harfuch detalló las primeras estimaciones periciales: 200 kilogramos de explosivos activados en plena vía pública. La detonación, explicó, obedece a la disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel del Pacífico, dos organizaciones que libran una batalla sangrienta por el control de rutas y plazas en la entidad.
Una explosión que dejó cicatrices en el tejido social
El saldo del ataque es escalofriante: once personas lesionadas, algunas de ellas con secuelas que aún se evalúan. Los daños materiales, sin embargo, dibujan un escenario de devastación: diez viviendas sufrieron daños severos, otras 53 presentan afectaciones menores, y quince vehículos quedaron destrozados por la onda expansiva.
Harfuch subrayó que el empleo de artefactos explosivos no es un hecho aislado. El CJNG, señaló, ha recurrido a esta táctica de manera sistemática en estados como Michoacán y Zacatecas, donde se han documentado al menos 23 eventos de este tipo. La sofisticación de los artefactos —muchos de ellos con componentes de uso industrial— revela una escalada en la capacidad operativa de los grupos criminales.
Operativo relámpago: tres detenidos y un arsenal decomisado
La respuesta de las fuerzas federales y estatales no se hizo esperar. En las horas posteriores a la explosión, las autoridades lograron la detención de Juan Pedro “N”, a quien señalan como el responsable de haber colocado el artefacto explosivo frente a la comandancia. Durante su captura, los agentes aseguraron un arsenal que incluye una granada de fragmentación, otro artefacto explosivo improvisado, 70 cartuchos útiles, cargadores, dosis de diversas drogas, un teléfono celular, 22 artefactos poncha-llantas y un vehículo.
La operación no se detuvo ahí. Posteriormente, fueron arrestados Hipólito “N” y Miguel “N”, este último con una orden de aprehensión pendiente por homicidio. Ambos son considerados por las autoridades como generadores de violencia en la zona sur de Zacatecas, una región que se ha convertido en un polvorín debido a la pugna entre células criminales.
Cateo en Jiménez del Teúl: otro golpe al arsenal criminal
Paralelamente, en el municipio de Jiménez del Teúl, las fuerzas de seguridad realizaron un cateo en un inmueble vinculado a una organización delictiva. El hallazgo fue contundente: 22 piezas de explosivo, mecha, iniciadores eléctricos y 30 kilogramos adicionales de material explosivo de uso industrial, lo que confirma que los grupos criminales cuentan con un acceso alarmante a insumos de alto poder destructivo.











