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La traición que desató una guerra: el asesinato de “El Niño de Oro” y el fin de la alianza entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez
Mucho antes de que Ismael “El Mayo” Zambada fuera traicionado por Joaquín Guzmán López, el narcotráfico en México ya había sido escenario de una fractura que marcó su historia reciente. Hace casi 20 años, el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, alias “El Niño de Oro”, hermano menor de Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, desencadenó una guerra encarnizada entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez, dos organizaciones que hasta entonces compartían alianzas y rutas de tráfico hacia Estados Unidos.
El patrón de violencia que hoy se vive en Sinaloa entre La Mayiza y Los Chapitos tiene un precedente escalofriante en Chihuahua, donde dos de los cárteles más poderosos de México se enfrascaron en una batalla que convirtió a Ciudad Juárez en una de las ciudades más peligrosas del mundo.
Una alianza que parecía inquebrantable
Para comprender el origen del conflicto, hay que remontarse a 1997, cuando Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, murió durante una cirugía plástica. Su hermano, Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, heredó el control del Cártel de Juárez y mantuvo la alianza con el Cártel de Sinaloa, encabezado entonces por Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.
Ambas organizaciones operaban bajo el paraguas de “La Federación”, un pacto que les permitía coordinar el trasiego de drogas hacia Estados Unidos sin pisarse las rutas. Durante años, la relación fue estable y “El Viceroy” logró mantener “la fiesta en paz”.
Pero el factor que desmoronó todo fue su propio hermano.
El crimen que cambió la historia
El 11 de septiembre de 2004, Rodolfo Carrillo Fuentes, “El Niño de Oro”, salía de un centro comercial en Culiacán acompañado de su esposa, Giovana Quevedo, sus hijos y sus escoltas. En ese momento, un comando armado abrió fuego contra ellos. La pareja murió en el ataque.
Los escoltas, entre los que se encontraba Pedro Pérez, comandante de la Policía Ministerial de Sinaloa, resultaron heridos. Las investigaciones oficiales y diversas versiones periodísticas apuntaron a que “El Chapo” Guzmán ordenó el asesinato desde prisión.
La traición fue el detonante. La alianza entre ambos cárteles quedó hecha pedazos. “El Viceroy” no solo perdió a su hermano, sino que la afrenta exigía una respuesta.
La guerra y los 8 mil muertos
“El Viceroy” intentó responder con la misma moneda: ordenó el asesinato de un hermano de “El Chapo” que se encontraba en prisión. Además, contactó a “El Mayo” Zambada para pedir su respaldo, pero la lealtad entre los fundadores del Cártel de Sinaloa lo impidió.
La guerra estaba declarada. El campo de batalla fue Ciudad Juárez, bastión histórico del Cártel de Juárez, donde el Cártel de Sinaloa desplegó a su brazo armado, “Gente Nueva”, para arrebatarle el control.
Los enfrentamientos se intensificaron y los reportes de la época señalan que la “cacería” dejó al menos 8 mil muertos, una cifra que se sumó a la violencia de la guerra contra el narcotráfico impulsada por el gobierno de Felipe Calderón.
“El Viceroy” busca aliados
Para hacer frente a la embestida de “El Chapo”, Vicente Carrillo Fuentes reconfiguró su red de apoyo. Fortaleció a su brazo armado, “La Línea”, y se alió con la célula “Barrio Azteca”, con base en Estados Unidos.
En 2008, amplió su coalición al sumar a enemigos comunes del Cártel de Sinaloa, como el Cártel de los Beltrán Leyva y Los Zetas. A nivel internacional, dependía de proveedores colombianos de cocaína y mantuvo vínculos con las FARC y paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia.
La captura y extradición de “El Viceroy”
Vicente Carrillo Fuentes siguió los pasos de su hermano “El Señor de los Cielos”: cambió de identidad y apariencia para ocultarse. Sin embargo, fue detenido en octubre de 2014 y sentenciado en México a 28 años de prisión, recluido en el penal de Puente Grande, Jalisco.
En febrero de 2025, fue extraditado a Estados Unidos como parte de la primera oleada masiva de narcotraficantes enviados al vecino país, junto con Rafael Caro Quintero.
Actualmente, “El Viceroy” permanece en custodia en territorio estadounidense, a la espera de sentencia. Su próxima audiencia está programada para el miércoles 28 de julio en la Corte del Distrito Este de Nueva York, donde enfrenta cargos por crimen organizado, tráfico de drogas, lavado de dinero y posesión de armas. A principios de 2026, se declaró no culpable y continúa en busca de un acuerdo con las autoridades de Estados Unidos.
Lecciones de una guerra olvidada
Lo que ocurrió en Chihuahua entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez no fue un capítulo aislado. Fue el reflejo de cómo una traición —un disparo en un estacionamiento— puede desatar oleadas de violencia que marcan a una generación entera. La sombra de aquella guerra aún se proyecta sobre el México actual, donde el narco sigue escribiendo su historia con sangre y poder.











