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Nacional

México, un país que mata periodistas: siete ejecutados en siete meses y un “fracaso total” del Estado

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El asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar en Oaxaca, el pasado miércoles, no fue un hecho aislado. Fue el séptimo homicidio contra un comunicador en lo que va de 2026 en México, una cifra que ha llevado a Reporteros Sin Fronteras (RSF) a calificar la situación como “alarmante” y a señalar que el país enfrenta un incremento de violencia contra la prensa que no se veía desde hace 15 años.

“Contar siete asesinatos en siete meses es muy difícil de asimilar. Tantos asesinatos tan seguidos te dejan un poco pasmado. Reporteros Sin Fronteras no había registrado este incremento alarmante de asesinatos de periodistas en México desde 2011 o 2012”, declaró Balbina Flores, representante de la organización en el país.

Amenazas previas y desprotección total

Leyva Aguilar, como muchos de sus colegas, había denunciado amenazas en su contra con anterioridad. Sin embargo, las autoridades no activaron los mecanismos de protección necesarios para salvaguardar su vida, un patrón que se repite una y otra vez y que, según RSF, evidencia el “fracaso total” del Estado mexicano para garantizar la seguridad de los informadores, especialmente de aquellos que trabajan en medios locales y en zonas rurales del sur del país.

“Esto es ya insostenible. Estas cifras nos siguen llenando de horror porque pareciera que esto no se detiene. Son periodistas que habían sido amenazados previamente y nadie los protegió. Es inaceptable”, lamentó Flores.

Crimen organizado y complicidad local

El panorama se vuelve aún más oscuro cuando se rastrean los vínculos entre el crimen organizado y las autoridades municipales. El caso de la periodista Roxana Guzmán, asesinada en Veracruz, es un ejemplo: varios policías locales fueron detenidos por su presunta complicidad con los secuestradores de la comunicadora, un eslabón más en la cadena de impunidad que rodea estos crímenes.

Balbina Flores criticó también la narrativa oficial de “descalificación” hacia los medios, al señalar que el discurso gubernamental resta valor a la labor periodística y, en consecuencia, envía un mensaje de permisividad al crimen organizado. “Si al gobierno o a las autoridades locales y federales no les importa un periodista, ¿por qué al crimen organizado le habría de importarlo?”, cuestionó.

14 asesinatos en el sexenio de Sheinbaum

Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia en octubre de 2024, ya suman 14 comunicadores asesinados, de acuerdo con el conteo de la ONG Artículo 19. Una cifra que, para RSF, refleja que la violencia contra la prensa no ha disminuido pese a los discursos oficiales que destacan una baja general en los homicidios.

“La situación actual tiene un incremento similar al acontecido durante el mandato de Enrique Peña Nieto. El contexto de violencia no ha desaparecido”, advirtió Flores.

Exigencias y llamados internacionales

Ante este escenario, RSF exige al gobierno federal que reconozca la “gravedad de la situación” y ponga en marcha un “plan de emergencia” que combine políticas efectivas contra la impunidad y mecanismos reales de protección para los periodistas. La organización también pidió a la comunidad internacional que “exija cuentas” a México por el constante derramamiento de sangre en el gremio periodístico.

México se mantiene como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, solo detrás de Gaza, según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de RSF. Desde el año 2000, más de 150 informadores han perdido la vida y 28 se encuentran desaparecidos.