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“No hay honor en la violencia”: el último mensaje de “El Mayo” Zambada antes de la cadena perpetua
Ismael “El Mayo” Zambada, fundador y líder histórico del Cártel de Sinaloa, cerró este lunes 20 de julio su proceso penal en Estados Unidos con una sentencia de cadena perpetua, pero antes de conocer su destino definitivo, el narcotraficante de 76 años pidió la palabra y ofreció un mensaje que trascendió los muros de la Corte Federal de Distrito Este de Nueva York.
En una declaración que fue difundida ampliamente por los medios, Zambada no solo asumió la responsabilidad de sus actos, sino que lanzó un llamado a la reflexión para las futuras generaciones, al tiempo que explicó por qué decidió no llevar su caso a un juicio oral.
Un acuerdo que redujo 17 cargos a dos
El proceso comenzó con una imputación de 17 delitos graves que incluían narcotráfico, lavado de dinero y participación en organizaciones criminales. Sin embargo, tras un acuerdo con la Fiscalía y su declaración de culpabilidad, el caso se concentró en dos cargos específicos: participación en una empresa criminal continua y conspiración para participar en dicha empresa. Con esa admisión, Zambada evitó un juicio que habría expuesto durante semanas las entrañas del cártel que ayudó a fundar.
“Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello”, afirmó el capo ante el juez Brian M. Cogan, en un tono que sorprendió a los presentes por su contrición. “No fui a juicio porque no quería negar la verdad”, agregó, despejando cualquier especulación sobre una estrategia dilatoria.
“Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión”
Lejos de buscar atenuantes, Zambada asumió el peso de la sentencia y se dirigió directamente a la sociedad, a las víctimas y a los jóvenes que, dijo, podrían estar tentados por el camino del crimen.
“No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé y por el ejemplo que di”, declaró. Reconoció que creció en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales, pero fue enfático: “Ahora sé que eso no es excusa. Llega un momento en que cada persona debe hacerse responsable de sus decisiones. Yo no lo hice, y muchas personas pagaron las consecuencias”.
El mensaje más poderoso de su intervención estuvo dirigido a las nuevas generaciones:
“No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen; solo traen dolor y pérdida. A la próxima generación le digo: elijan un camino diferente”.
Sin destino definido y con la salud en la mira
Uno de los puntos que quedaron pendientes tras la audiencia es la prisión en la que cumplirá su condena. La Oficina Federal de Prisiones (BOP) aún no ha determinado el centro penitenciario, aunque su defensa solicitó a las autoridades que tomen en cuenta su estado de salud —Zambada padece varios padecimientos propios de su edad— para evitar ser enviado a una cárcel de máxima seguridad como la que alberga a Joaquín “El Chapo” Guzmán, su exsocio y ahora rival institucional.
El propio Zambada, en su declaración final, se mostró consciente de la gravedad de la pena y aseguró que “pasaré el resto de mi vida reflexionando sobre mis actos”, con la esperanza de que sus palabras puedan servir como advertencia para quienes aún están a tiempo de cambiar de rumbo.











