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Economía

Producción petrolera de Venezuela tardará décadas en recuperar su máximo, incluso con acuerdo con Estados Unidos

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La producción petrolera de Venezuela necesitará décadas para volver a los niveles máximos de más de 3 millones de barriles diarios que alcanzó en la década de 1990, incluso si el reciente acuerdo con Estados Unidos logra impulsar un incremento en el corto plazo, advirtió este martes la firma noruega Rystad Energy.

El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump el pasado viernes, en el que reveló que su gobierno se asociará con empresas privadas para acceder a 65 mil millones de barriles de reservas venezolanas, abrió una nueva etapa en la relación petrolera bilateral. Según los términos del acuerdo, Washington controlará el 55 por ciento de la producción de la empresa conjunta y recibirá el crudo a precio de costo, el cual será destinado a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.

Sin embargo, el camino hacia la recuperación será largo. Actualmente, Venezuela produce alrededor de 1 millón de barriles diarios, apenas un tercio de su máximo histórico. Rystad prevé que el aumento inicial provendrá de pozos existentes, con un incremento de unos 157 mil barriles diarios en 2027 hasta 680 mil para 2030. Estos yacimientos alcanzarían su punto máximo con 740 mil barriles diarios entre comienzos y mediados de la década de 2030.

La Faja del Orinoco, clave en el largo plazo

La nueva exploración en la Faja Petrolífera del Orinoco comenzará a registrar producción “significativa” alrededor de 2035, con 840 mil barriles diarios para 2040 y cerca de 2 millones para 2050. Al combinar proyectos existentes y nuevos, la producción total venezolana aumentaría a 2.3 millones de barriles diarios en 2035 y superaría los 3 millones para 2050.

Para lograr estas cifras, se requerirán inversiones por aproximadamente 85 mil millones de dólares entre 2027 y 2040, según los cálculos de la firma de análisis energético.

El desafío de la estabilidad política

Radhika Bansal, vicepresidenta sénior de petróleo y gas para América Latina de Rystad, subrayó que el principal obstáculo no es técnico ni financiero, sino político. “Los inversionistas que evalúan proyectos de varias décadas necesitan tener la confianza de que un contrato firmado hoy será respetado por quien gobierne Venezuela dentro de 10 o 20 años”, señaló en el informe.

Bansal advirtió que la reacción política dentro del país —con críticas que provienen tanto del chavismo como de sectores de la oposición— es una señal de que la continuidad no está garantizada.

Rechazo interno

En Caracas, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), intervenido por el Tribunal Supremo de Justicia y distanciado del chavismo, rechazó de manera categórica el acuerdo petrolero. En un comunicado, la formación política calificó el pacto como “una nueva y grave entrega del patrimonio nacional ejecutada por el triunvirato ilegítimo e ilegal que ejerce de facto el poder en Venezuela”, en aparente alusión al gobierno que encabeza la presidenta encargada Delcy Rodríguez junto a su hermano Jorge Rodríguez, titular del Parlamento, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

El rechazo interno evidencia las fracturas políticas que podrían complicar la implementación del acuerdo, al tiempo que la industria petrolera venezolana se enfrenta al desafío más ambicioso de las últimas décadas: reconstruir una infraestructura devastada y recuperar la confianza de los inversionistas en un entorno de alta incertidumbre.