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México y Perú en camino a la reconciliación: la integración regional vuelve a la agenda
Un horizonte de acercamiento parece dibujarse en la relación entre México y Perú, luego de meses de tensión diplomática que llevaron a la ruptura de sus vínculos en noviembre de 2025. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reveló este miércoles que su canciller, Roberto Velasco, sostuvo una comunicación directa con la nueva mandataria peruana, Keiko Fujimori, y confirmó que ambas naciones están “avanzando” hacia la normalización de sus relaciones bilaterales.
“Vamos a ver cómo se desarrolla esto, pero estamos trabajando en ello”, declaró Sheinbaum durante su conferencia matutina, en la que mostró optimismo sobre la posibilidad de dar “más noticias pronto” sobre el proceso de reconciliación. La mandataria mexicana, sin embargo, dejó claro que su postura respecto al expresidente Pedro Castillo —a quien ha respaldado públicamente y quien cumple una condena de 11 años y cinco meses por su fallido intento de golpe de Estado— se mantiene firme, aunque subrayó que ello no implica desear la continuidad de la ruptura diplomática.
Horas después, desde Lima, el canciller peruano Carlos Espá recogió el guante y se sumó al tono conciliador. Tras el tradicional desfile cívico-militar por el 205 aniversario de la independencia de Perú, el flamante ministro de Relaciones Exteriores —quien juró el cargo apenas un día antes junto al primer gabinete de Fujimori— aseguró estar “seguro” de que ambos países retomarán “muy pronto” la senda de la integración.
“Perú y México son dos países hermanos y muy parecidos, procedemos de dos civilizaciones milenarias y somos herederos de dos culturas inmensas”, expresó Espá ante los medios. “En la cultura, en la música, en las rancheras, en todo lo que los peruanos amamos de México, no podemos estar separados, tenemos que estar juntos”, agregó, en un discurso que apeló a los lazos históricos y afectivos entre ambas naciones.
El asilo de Betssy Chávez, el nudo sin desatar
Sin embargo, el camino hacia la normalización no estará exento de obstáculos. El principal escollo sigue siendo la situación de Betssy Chávez, ex primera ministra peruana, quien permanece desde noviembre de 2025 en la residencia del embajador mexicano en Lima, luego de que el gobierno de Sheinbaum le concediera asilo político. Chávez es procesada en Perú por su participación en el intento de golpe de Estado impulsado por Pedro Castillo, y su presencia en la sede diplomática mexicana fue el detonante que llevó a Perú a romper relaciones con México a todos los niveles.
Sobre este punto, Espá se mostró cauto pero firme. Sin adelantar una posición concreta, el canciller señaló que, desde su “punto de vista”, lo establecido en la Convención sobre Asilo Diplomático de Caracas de 1954 “es muy claro”. “Estoy seguro de que el Consejo de Ministros va a tomar las decisiones adecuadas de acuerdo con los principios del derecho internacional y a la convención de Caracas”, afirmó, dejando la puerta abierta a una solución negociada, aunque sin ofrecer detalles.
Sheinbaum, por su parte, reiteró que su gobierno sigue deseando que Chávez pueda recibir un salvoconducto para trasladarse a México, pero evitó adelantar plazos o condiciones. “Vamos a ver cómo se desarrolla esto”, se limitó a decir, en un tono que sugiere que el tema se manejará con cautela para no entorpecer el incipiente acercamiento.
Un gesto que trasciende lo diplomático
La revelación de la conversación entre Velasco y Fujimori representa un giro significativo en la relación bilateral. Durante meses, las comunicaciones entre ambos países se habían mantenido congeladas, y el nombramiento de Fujimori como presidenta —en un proceso que no estuvo exento de controversia interna en Perú— había generado expectativas encontradas sobre el futuro de los lazos con México.
El acercamiento, además, se produce en un contexto regional donde la integración latinoamericana ha perdido terreno frente a las fracturas ideológicas y las crisis políticas internas. La apelación de Espá a la “ruta de integración” que la diplomacia peruana “siempre ha preconizado” sugiere que Lima busca recuperar un papel activo en la región, y México aparece como un socio estratégico ineludible.











