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Nacional

Los 16 prófugos de los Chapitos: el expediente que Estados Unidos mantiene abierto tres años después

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Han pasado más de tres años desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó la acusación federal 23-cr-00180-KPF contra la facción de los Chapitos, pero el expediente está lejos de cerrarse. Según un recuento publicado por el semanario Ríodoce, al menos 16 de las personas señaladas en ese documento permanecen prófugas o sin haberse presentado ante los tribunales estadounidenses.

La lista incluye desde presuntos líderes del grupo criminal hasta operadores del tráfico de fentanilo, proveedores de precursores químicos y exfuncionarios públicos del estado de Sinaloa. La acusación, presentada en el marco de la estrategia del gobierno de Estados Unidos para desarticular la estructura atribuida a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, sigue siendo una pieza clave en la lucha contra el narcotráfico, aunque su ejecución enfrenta rezagos significativos.

Los nombres que encabezan la lista

Entre los principales señalados que aún no han sido detenidos destacan Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, identificados por las autoridades estadounidenses como los líderes de la facción de los Chapitos. Ambos son acusados de dirigir operaciones vinculadas a la producción y el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense, delito que ha sido priorizado por la administración de Washington como una amenaza a la salud pública.

Junto a ellos figuran otros nombres clave en el entramado operativo del grupo:

  • Liborio Núñez Aguirre, alias “El Karateca”
  • Noel López Pérez, conocido como “El Tío”
  • Samuel León Alvarado
  • Carlos Mario Limón Vázquez

Todos ellos son señalados por las autoridades estadounidenses como responsables de actividades relacionadas con la producción, transporte y distribución de fentanilo, el opioide sintético que ha desatado una crisis de salud sin precedentes en Estados Unidos.

Proveedores chinos en la mira

La acusación también incluye a ciudadanos de origen chino, a quienes se les atribuye el suministro de precursores químicos esenciales para la fabricación de drogas sintéticas. Entre ellos se encuentran:

  • Kun Jiang
  • Huatao Yao, alias “Yao”
  • Yaqin Wu, alias “Lily”

Según el expediente, estos individuos habrían participado en el abastecimiento de sustancias destinadas al Cártel de Sinaloa, cerrando un eslabón fundamental en la cadena de producción del fentanilo que llega a las calles de Estados Unidos.

Exfuncionarios sinaloenses en el expediente

Uno de los aspectos más polémicos del caso es la inclusión de exservidores públicos de Sinaloa, lo que evidencia los vínculos entre el crimen organizado y estructuras de poder locales. La acusación menciona a:

  • Enrique Inzunza Cázarez, senador de la República
  • Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa
  • Dámaso Castro Zaavedra, vicefiscal con licencia

A ellos se suman exmandos de corporaciones policiacas estatales y municipales:

  • Marco Antonio Almanza Avilés
  • Alberto Jorge Contreras Núñez
  • José Antonio Dionisio Hipólito
  • Juan de Dios Gámez Mendívil
  • Juan Valenzuela Millán

Todos estos nombres permanecen en el limbo judicial, sin que se haya reportado su detención o su comparecencia voluntaria ante las autoridades estadounidenses.

Una organización en movimiento

Mientras algunos integrantes de la estructura señalada han sido detenidos o abatidos en operaciones de inteligencia, Ríodoce advierte que, hasta el cierre de su edición, se desconoce si los operadores capturados o fallecidos han sido reemplazados dentro de la organización criminal. El silencio en torno a esa pregunta deja abierta la posibilidad de que la facción de los Chapitos continúe operando con nuevos cuadros, manteniendo activa una red que el gobierno estadounidense no ha logrado desmantelar por completo.

El caso 23-cr-00180-KPF sigue siendo, tres años después, un recordatorio de la complejidad que enfrentan las autoridades para perseguir a organizaciones transnacionales que operan a través de múltiples fronteras, con financiamiento, logística y protección que trascienden lo local. La pregunta que persiste es cuánto tiempo más podrán permanecer en la sombra estos 16 prófugos antes de que la justicia, finalmente, los alcance.